Desde la Ciudad de la Furia
Libertad
Una palabra que no parece tener precio simbólico en la cotidaneidad.
Más allá de las guerras sangrientas que atraviesa nuestro mundo, la gente trivializa el concepto de la Libertad.
Permanecemos atados, encadenados a miedos absurdos, algunos lógicos y otros suturados a la herida.
Amar y Libertad parecen disonantes.
Propios de una secta o de una término de poliamor o relación abierta pero mucho más allá de eso.
Pensaba en una película, en un libro que escribo...en porque se sufre por lo que se pierde...en como de adolescentes amamos desde la herida y realmente cuando crecemos amar es más ligero porque elegimos conscientemente, desde nuestro centro y no orbitando a otros.
Me organicé alrededor de hombres que no pueden quedarse. Fue la historia de mi relaciones interpersonales.
Hombres que se van, del país, o desaparecen, o son inaccesibles emocionalmente.
El amor adulto es: “No puedo amarte si para hacerlo tengo que desaparecer yo.” es no perderse a sí misma dentro de ese amor.
Romper mi pregunta del millón fue hoy: amar a quien no puede quedarse del todo, o a quien debe ser soltado aunque no quieras.
La historia de mi vida.
Décadas para obtener la frase perfecta de diagnóstico.
El amor fue castigo.
La soledad era destino.
No es que no lo haya visto antes, pero para mí es épico verlo en una oración.
Es quemar el patrón, ver su figura y echarle gasolina para desaparecerlo, como una ceremonia de fuego que honra lo aprendido y transita hacia la luz.
La ciudad de la furia de mi imaginación resignificó en arquetipos mi realidad interior. La Ciudad de La Furia real, la que viví hace meses, me dio el mejor regalo de la vida, resignificarme, salir fuera de la caja, mi lugar.
Definitivamente la vida te lleva por caminos que al final te traen al inicio para ver más claro todo.
Víctimas del Cielo - Las Pelotas.

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