Necesidades Especiales

 La canción no sonaba cómoda. Sonaba como un respaldo de recuerdos.

Tenía 17 creo o casi 18 cuando escuché por primera vez: Special Needs de Placebo, cruzaba el puente hacia la universidad y había ido a la discotienda del centro comercial a comprar el nuevo disco que la incluía.

Hoy tenía como muchos años más que esa cifra. Canas y un color nuevo de cabello.

Pensaba mientras escribía mi libro, en las conversaciones inconclusas, en las personas a las que dejé ir, en lo mal que me porté y en las personas a las que no les hice ni un ápice y me odiaron.

Era un bad report, de esos donde analizas lo que no quisieras hacer de nuevo.

Me gustaría recuperar a mi mejor amigo, con o sin novia porque extraño a mi hermano. 
Me gustaría pedir perdón a alguien con quien salí hace un tiempo porque no pude acompañarlo porque me desconfiguré de emociones luego de que falleció mi abuela. No es excusa pero literal me volví poco tolerante a salir con dependencias emocionales y me enfoqué más en mí. 

Tanto que no me reconozco, para bien y para mal en otras lides.

Las personas que me importan solo están probablemente en los dedos de mis manos. Las que admiro un poco más pero no dejo de recordar que son humanos para no perder la cabeza.

Siguen gustándome las construcciones estéticas de rostro al natural del sexo opuesto y no dejo de valorar las bellezas del mío. Pero no cruzo la línea, y si la cruzo, solo esa persona que me interesa seguir conociendo existe a un mar de distancia. Para variar again.

No sé lo que pasará mañana, si los aliens vendrán ahora o si cruzaré alguna vez el puente que crucé para comprar el disco que contenía esta canción.

Esa mujer, de esos segundos ya no existe y de hecho me da vergüenza.

No por la vestimenta, no por lo creativa o imaginativa para sus libros sino por la torpe humanidad que ensayaba con los demás. Era muy limitada pero muy querendona y sonsa.

No inepta pero también cuando crecí mis veintes fueron un mar de egoísmo inútil. Muy epicurista.

Muy estúpido.

La década siguiente me tomó mejor, me formó mejor, me rompió y terminó de formarme.

Hay pérdidas que solo se sobreviven. Hay una que es el vago recuerdo de una vida mía años atrás. 

Hay pérdidas que sabemos que volveremos a encontrar, eso espero, cuando crucemos al otro lado.

Pero creo que lo peor es perder la consciencia de crecer, de evaluarse para mejorar, de pedir disculpas, de cerrar, de decir adiós.

Perdí los 18 y algunas articulaciones de por medio. 
Respirar cuesta pero por estúpida, por ansiosa, por sensible porque no tolero como esta la humanidad. Pero esa conversación no corresponde a este post.

No sé donde estará el amigo con el que hablaba de música que me acompañó a comprar el disco. Sólo sé que la vida pesaba menos y desgraciadamente nunca la vi tan seria como ahora lo ve la gente a esa edad que espera de manera irracional comprarse un carro o tener cosas porque un "influencer las tiene".

Fue más sano, esos años fueron mejores, y sobretodo tenían mejor música que ahora.

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